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miércoles, 12 de agosto de 2015

"En la distancia" de Josefina Aldecoa, crónica de una época.

Portada de "En la distancia"
Una niña de la guerra, una niña cuya infancia se desarrolló durante la cruenta Guerra Civil Española, su juventud y madurez durante el opresor Régimen franquista y ya sus últimos años en libertad, nos cuenta, con la perspectiva que solo pueden dar las canas su atípica vida, si es que no todas lo son en cierta forma. No solo nos narra los acontecimientos más importantes de su ajetreada existencia, sino que relata también los principales hitos históricos de la España y el mundo de su tiempo, añadiendo una dimensión sentimental que enriquece sobre manera esta autobiografía. Nos muestra el sentir de una generación ante los acontecimientos que tuvieron lugar en aquella triste España, elevando a “En la distancia” al nivel de crónica de una época. No en balde, Josefina Aldecoa, autora y protagonista de este título, perteneció a la generación del medio siglo caracterizada por el realismo en sus obras. Literatura de la berza lo llamaron algunos de forma despectiva, pues tomad y comed todos de esta rica berza.

Es sorprendente comprobar como a sus 76 años Josefina Aldecoa pudo llevar a cabo un análisis tan lúcido de su vida y una introspección tan exhaustiva de su ser y plasmarlo en esta magnífica obra. Esa es otra, “En la distancia” es una autobiografía, pero también un análisis, un análisis de los acontecimientos, de los momentos, de los incontrolables y bruscos cambios que marcaron un antes y un después, en definitiva el análisis de una vida. Sin duda, una de las observaciones que más me han gustado de todo el libro es aquella que realiza en torno al papel que jugó “La Movida” durante la Transición y los años siguientes.

La biografía novelada comienza con tintes oníricos y bucólicos recordando su infancia en la casa de sus abuelos. Sin embargo, rápidamente y derivado de los acontecimientos históricos el aura imperante se vuelve triste y silenciosa,  todo se tuerce pena durante cuarenta años. Si bien, nadie, ni tan siquiera un régimen opresor como el imperante, púdo frenar las ansias de libertad de aquella niña de la guerra. En este libro se constata y da fe en primera persona de un periodo de la historia de España silenciado y oculto, al tiempo que se muestra a las claras que es muy complicado ponerle límites a las aspiraciones humanas, sobre todo si estas corresponden a un grupo.

Título: En la distancia
Autor: Josefina Aldecoa
Editorial: Alfaguara
Descripción: Rústica 233 páginas
ISBN: 84-204-0155-2

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sábado, 28 de marzo de 2015

Bajo los cielos de Asia de Iñaki Ochoa de Olza

Portada de "Bajo los cielos de Asia"
A “Bajo los cielos de Asia” le delata su portada. Efectivamente, es un libro escrito por un alpinista o mejor aún himalayista, que parece que le da más empaque. Pero esto no quiere decir que él mismo solo pueda gustar a personas afines a tal actividad, ni mucho menos. Aún cuando en el libro se habla de montañas, y no de cualesquiera montañas, no, de las más altas bajo la bóveda celeste, para mí no es un libro que calificaría como de montañas o para alpinistas. Quizás le sentaría mejor el término “de aventuras”, pero lo que mejor le cataloga es que es un libro sobre la vida vivida plenamente. Cosa esta última que no siempre es factible, ni tan siquiera identificable.

Iñaki Ochoa de Olza, el autor, nos conduce en primera persona a través de sus principales hitos alpinísticos que realmente se acaba convirtiendo en un viaje por parte de su vida. En cuanto a estilo, no presenta ningún alarde, ni lo pretende, el contenido es mucho más importante que el continente. Dicho lo cual, la forma de escribir de este polifacético alpinista se hace bastante amena y ligera, mostrando a las claras aquello que desea contar. El libro se divide en años y cada año por expediciones, lo cual es una forma bastante peculiar de medir el tiempo. Pero, como ocurre con las vidas y los principios, es imposible contar el trasfondo del personaje de forma lineal y fácilmente entendible, sobre todo si este es de carne y hueso.

“Bajo cielos de Asia” trata, posiblemente sin la completa intención del autor, fundamentalmente sobre la pasión y la vida. La vida y cómo este fuerte navarro la entendía, que dista mucho de lo que por desgracia se ve hoy en los denominados “países occidentales”. Mucha gente cuando piensa en alpinismo, y más concretamente en esos “locos” que van a “matarse” al Himalaya y al Karakorum, les surge una pregunta, ¿por qué? Extrañamente y como indica el autor esta pregunta siempre la plantean los mismos, los adultos, a los niños ni se les pasa por la cabeza, ellos tienen en mente posiblemente otras cuestiones y términos más cercanos a aventura o pasión. Pues bien, en primer lugar, nadie se va a matar por gusto escalando en plan, “mira que cornisa tan bella, voy a despeñarme aquí”. La actividad que realizan los escaladores tratan de hacerla con la mayor seguridad posible si bien el riesgo es inherente a la misma, pues es imposible controlar el clima o saber cuándo te va a poder dar una embolia o cuándo te vas a despeñar. Raramente por no decir nunca, un alpinista pondrá su vida en juego a cualquier precio con tal de hacer cumbre. De hecho, como puede verse en este libro, no suele ser lo más habitual hollar la cumbre de estas altas montañas. Hay que intentarlo muchas veces hasta conseguirlo sabiendo que en la mayoría de las ocasiones te tendrás que dar la vuelta a media montaña o a 100 metros de cima porque las condiciones se ponen chungas o porque te quedas sin fuerzas o vete tú a saber, simplemente porque no se ve nada clara la cosa. Si no, que se lo dijesen a Iñaki que necesitó tres expediciones para lograr hacer cima en el K2, con todos los intentos que ello supuso. Sin embargo y a pesar de todo, estas tremendas montañas eran su pasión y su camino hacia la felicidad, lo que llenaba o recargaba su espíritu de energía.

Teniendo esto claro, el alpinismo es un deporte que en cierto sentido te reconcilia con el mundo y la naturaleza, con aquello que el ser humano siempre ha sido, al menos es la idea que se plantea. Si te paras a pensarlo a lo largo de toda nuestra existencia, el confort y la seguridad no han sido ni mucho menos una constante. Actualmente lo tomamos como algo normal, incluso habitual, y llegamos a indignarnos en su ausencia. Sin embargo, nunca ha sido más cierto que ahora que el cielo puede caer sobre nuestras cabezas y cambiar nuestras vidas de forma radical. Y no precisamente porque en épocas pasadas no pudiese suceder sino más bien porque nos hemos mal acostumbrado a una vida fácil y rutinaria que en muchos casos ha llegado a matar parte de nuestra misma esencia.

Poca gente podrá entender el por qué de la realización de esta actividad y que para algunos puede parecer una pérdida de tiempo, esfuerzo y dinero. De hecho, es muy posible que todo aquel que no se dedique a ella, nunca llegue a comprenderla. Por mí parte, no tengo ninguna relación con la escalada ni el alpinismo, ahora bien creo haber vislumbrado que los tiros van por la libertad, la pasión o la esperanza.

Pero oye, no hay que confundirse y pensar que los alpinistas son héroes ni mucho menos, Iñaki deja esto muy claro en el relato de diferentes expediciones. Los alpinistas y el alpinismo en general están muy idealizados, cuando realmente son personas normales, un poco más fuertes y resistentes, pero gente normal. Tanto es así, que por aquellas cotas lo mejor y lo peor de nuestra especie se presenta en grado superlativo. Desde emprender un arriesgado rescate para lograr bajar de la montaña a alguien enfermo sea como sea, hasta pasar al lado de un alpinista que se acaba de caer y se esta muriendo, hacerle una foto y seguir hacia cima como si tal cosa. En este aspecto Iñaki Ochoa de Olza presentó siempre una fuerte moral y rigurosa ética que le hizo partícipe de varios rescates en alta montaña, moral y ética estas que parece aplicaba también en su vida cotidiana. Ello le llevó a defender a capa y espada la pureza del alpinismo. Un alpinismo sin oxígeno, con el menor número posible de cuerdas fijas y sin porteadores de altura o sherpas que abran huella y te guíen prácticamente hasta la cima.

Desgraciadamente Iñaki Ochoa de Olza murió en el 2008 a 7.400 metros de altura en la arista este del Annapurna debido a un edema cerebral y otro pulmonar, realizando la actividad que le apasionaba, cuyos riesgos aceptaba y trataba de minimizar. Sin embargo, sin estas altas montañas Iñaki hubiese sido mucho menos feliz, pues las mismas eran su medio de vida y si me apuras, su modo de vida.

Os dejo un video muy recomendable sobre el intento de rescate a Iñaki Ochoa de Olza y como 14 de los mejores himalayistas del mundo se echaron a la montaña para intentar salvarle la vida, incluso llegando a poner en riesgo la suya propia.



Título: Bajo los cielos de Asia
Autor: Iñaki Ochoa de Olza
Editorial: Saga Editorial
Descripción: Rústica 353 páginas
ISBN: 978-84-938750-2-2

viernes, 10 de octubre de 2014

El legado de Tesla, un libro para echarse a temblar


Portada de "El legado de Tesla"
No me gusta, por lo general, criticar los libros que leo, intento más bien buscar aquellos rasgos que les hacen interesantes y por los cuales a mí me han podido interesar y gustar. Sin embargo, en esta ocasión haré una excepción y es que ante tamaña ofensa a la prosa y aún diría a la literatura en general, no puedo por menos que destripar el maldito libro que he tenido entre manos últimamente. No es mi intención, ni mucho menos, hacer leña del árbol caído, tan solo quiero aquí analizar la novela, y te digo de antemano que puedes estar tranquilo pues la trama no se ve desvelada en el análisis. Así es que, si después de la sangría que vas a presenciar aún tienes ganas de leer la novela, podrás hacerlo con todo el dolor de mí, y ya veras como también de tu, alma.

Allá vamos. La novela en cuestión apunta maneras desde el título, El legado de Tesla, y la portada tampoco se queda atrás como puedes ver. La historia trata de la búsqueda por parte de una pareja de australianos de un experimento que supuestamente el inventor NikolaTesla llevó a cabo en Australia al final de su vida y del que nadie tenía constancia hasta ahora. Para empezar, dicho acontecimiento no tuvo lugar pues Tesla nunca fue al país de los canguros, pero bueno la podemos catalogar en novela de ficción, por qué no. Este es el menor de los problemas que nos vamos a encontrar.

Las dificultades realmente empiezan cuando el hilo fundamental de la historia es el azar, fundamental y único por cierto. Cuando en una novela todo ocurre a través de casualidades, esta claramente deja mucho que desear pues no hay lugar para el argumento y produce una falta de credibilidad y verosimilitud que hace que el lector se distancie de la trama pues la percibe como imposible. Además, siguiendo con la historia, esta es lineal, única y continua lo que impide la posibilidad de cortes dramáticos o variaciones temporales, eliminando posibles fuentes de expectación e incertidumbre en el lector. Otro punto en contra es que al ser una novela en la que se supone que debería primar el misterio y el suspense, el que sepamos en todo momento la intención de todas las partes implicadas hace perder tensión dramática a la historia y elimina el interés por el misterio que debería sentir el lector en este tipo de obras.

Por otro lado, pero ligado a lo anterior tenemos que las explicaciones de los acontecimientos y los sucesos que plantea el autor son vagos, como no podría ser de otra forma siendo la historia como es, una consecución de acontecimientos azarosos, cuanto menos difíciles de explicar.

La construcción de los personajes no tienen ningún trasfondo, el escritor no logra transmitir las emociones de los protagonistas si es que tan siquiera lo intenta. Tampoco muestran un mundo interno ni psicológico y fíjate si en 316 páginas no hay tiempo para hacerlo. Además, cuando trata de hacerlo, resulta que no pasa más halla de un “están nerviosos” en lugar de demostrar por sus pensamientos y actos tales emociones. Así nos encontramos con que a un tipo le revientan su camioneta con una bomba y él sigue tan tranquilo, como quien oye llover, pero muchacho, un poco de sangre que si estas dentro te matan. Y autor, un poquito de nerviosismo aliñado con un pizca de miedo y condimentado con salsa de angustia, por favor.

Si unimos las carencias de los personajes a unas conversaciones muy poco creíbles por el cómo y el cuándo tienen lugar, tenemos todo lo necesario para una historia que acaba siendo inverosímil en su completitud. Además, en ningún momento el autor logra administrar los tiempos de la historia de manera que al lector se le hace muy monótona.

Que este libro haya llegado hasta mis manos me hace plantearme dos cuestiones. En primer lugar, considero que este libro es nefasto no solo porque los artificios literarios hayan sido mal empleados si es que lo han sido, sino también porque la historia es poco atractiva tal y como está pensada. Supongo que al autor, Robert G. Barrett le gustará escribir, yo no digo que no, y tampoco pongo en duda su esfuerzo y su intención de ganarse la vida con la escritura. Ahora bien, que una editorial haya decidido publicar esta novela es para hacérselo mirar muy seriamente. ¿Por qué decide La Factoría de Ideas publicar esta historia pues? Y la segunda cuestión, la cual ya lleva un tiempo zumbando en mi cabeza es nada más y nada menos si cualquiera es capaz de escribir una novela, pues entiendo que esta no es empresa fácil, no es como mucha gente piensa sentarse delante de un ordenador y escribir, son necesarias un compendio de cualidades de las cuales quizás no todo el mundo disfrute.

Título: El legado de Tesla
Autora: Robert G. Barrett
Editorial: La Factoría de Ideas
Descripción: Rústica 316 páginas
ISBN: 978-84-9018-133-1

lunes, 31 de marzo de 2014

"Historia de una maestra" de Josefina R. Aldecoa

La educación y la cultura probablemente sean uno de los pocos medios conocidos que permiten desarrollar en las personas un espíritu crítico, dotándolas de armas para defenderse del entorno, de las ideas extremistas, de las corrientes dominantes y proporcionándoles la capacidad de cuestionar la realidad y las ideas. Educar para la convivencia, para adquirir conciencia de la justicia, educar para la igualdad esos son los ideales de Gabriela, maestra rural protagonista de esta pequeña gran obra.

Josefina R. Aldecoa
En “Historia de una maestra” Josefina Aldecoa evoca a la mente de Gabriela su pasado como maestra, desde que finaliza sus estudios de magisterio en tiempos de Primo de Rivera, hasta el ascenso al poder del dictador Franco, pasando claro está por el periodo de la II República. En esta época convulsa de la historia de España, el magisterio no fue menos que los demás y también estuvo sujeto a grandes cambios los cuales se hacen presentes en la vida de Gabriela. La autora hace transitar a la protagonista por diversos pueblos mostrando la dureza de la ignorancia y de las ideas enraizadas durante siglos a la que tiene que enfrentarse en su labor educadora. En otros tantos casos ha de luchar contra las ideas religiosas de las gentes y la oposición de terratenientes y curas y ya se sabe, con la Iglesia hemos topado. Su carácter reformador y las tensiones con parte de las denominadas fuerzas vivas de los pueblos le acarrean no pocas riñas y quebraderos de cabeza. Pero no solo se atiende a la educación en esta obra, otro factor primordial es la evolución de Gabriela desde su pensamiento inicial hasta su vida final en la que la maternidad cobra un valor fundamental. En esta se escuda y en determinados momentos le sirve de justificación para no intervenir en diversas acciones, aunque no es menos cierto que la ayuda en casa brilla por su ausencia. Y es que, hay que tener en cuenta que si bien el valor de la palabra es enorme la mejor forma de promulgar una idea es con el ejemplo. Ejemplo este que en el caso de Gabriela no se cierne en ciertos casos a sus ideales, y que de igual forma sucede en el caso de su marido Ezequiel.

La novela se relata en primera persona desde la piel y el recuerdo de Gabriela, a la que Josefina Aldecoa logra dotar de gran realismo gracias a su comportamiento y forma de pensar. Es un personaje con sus miedos e inquietudes, con sus anhelos y alegrías. Además, las sencillas descripciones que aporta la autora son sorprendentemente suficientes para generar a conveniencia un ambiente idílico o de pesadumbre. Esta técnica descriptiva, sin saber muy bien como lo consigue, me parece impresionante, logra dar con los elementos claves que permiten despertar en el lector las sensaciones que la autora desea, y todo ello con una gran sencillez. También destaca la manera en que Josefina Aldecoa relata la historia y los acontecimientos. Para narrar al dedillo todos los acontecimientos que ocurren en la historia podría haberse escrito una novela que superase con creces las 500 páginas. Sin embargo, la autora pasa por ellos a saltos como sucede realmente en los recuerdos, sin necesidad de contar cada paso de Gabriela para que la historia cobre sentido.

Indudablemente “Historia de una maestra” es una buena novela, que plantea una reflexión pausada sobre la educación, sobre la relación entre nuestros ideales y el camino elegido para nuestra vida. Asimismo, muestra desde el punto de vista de una educadora una de las etapas más importantes en la historia de España y como durante un corto periodo de tiempo los anhelos más profundos del gremio fueron potencia aunque no llegasen a ser acto.

Título: Historia de una maestra
Autora: Josefina R. Aldecoa
Editorial: Círculo de Lectores
Descripción: Cartoné 205 páginas
ISBN: 84-226-3781-2

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viernes, 7 de marzo de 2014

Presentación en Madrid de “Ávidas pretensiones”, novela de Fernando Aramburu

Portada de "Ávidas pretensiones"
El panorama inicial era desolador, apenas éramos quince personas esperando la llegada de Fernando Aramburu que había recalado temporalmente en Madrid para presentar su última novela “Ávidas pretensiones”, galardonada con el premio Biblioteca Breve 2014. El autor hizo su aparición puntualmente junto a Elena Ramírez, editora de Seix Barral, y otro escritor, cuyo nombre desconozco, en la tercera planta de la librería-cafetería La Central. Aun viendo el escaso personal, no se vino abajo y saludo con un sonoro buenas tardes y allí se pusieron manos a la obra.

Elena Ramírez, quien se encontraba en el jurado del premio Biblioteca Breve, habló en primer lugar. En su turno indicó las tres cualidades principales de la novela que llevó al jurado del premio a fallar a favor de la misma. En primer lugar se encuentra el valor que Aramburu da al género de humor en si mismo, un género que a pesar de contar con una larga trayectoria en España, últimamente ha sido muy maltratado. Por otra parte, destacó el gran esfuerzo que hay en el libro por hacer presente el lenguaje a través de un narrador que una y otra vez se salta las reglas del mismo. El tercer atributo que indicó la editora es la grandeza del mecanismo que el autor emplea para hacer patente el humor en aquello que está contando. Como comentó, esto es debido a que no solo emplea la parodia propia de los acontecimientos, sino que el hecho de que el narrador se muestre distante de la escena genera grandes momentos que provoca la carcajada del lector.

Antes de seguir habrá que ver, al menos a grandes rasgos, de que trata esta novela que tan bien nos pinta la editora Elena Ramírez, que todo hay que decirlo, es la editora del libro. Para este fin, me voy a valer del propio texto presente en la contraportada del libro ya que todavía no me lo he leído.

Con la llegada de la primavera, el pueblo de Morilla del Pinar se prepara para recibir a lo más granado del panorama lírico español, que acude a las terceras Jornadas Poéticas, celebradas anualmente en el Convento de las Espinosas. La reunión de tres días se presenta como la oportunidad perfecta para el desvarío de los participantes, que llegan con ganas de juerga y un objetivo común entre ceja y ceja: el sexo, la diversión y la gloria literaria, acompañada preferiblemente de un pisotón al contrario. Todo es posible en estos encuentros. Si algo puede acabar mal, terminará peor en unas jornadas que difícilmente podrán volver a convocarse. Un recorrido por las miserias del mundillo poético en una comedia de enredos que, a pesar de su mordacidad, no está exenta de cierta dosis de ternura, la auténtica receta del buen humor.

Fernando Aramburu
Una vez terminó la presentación de “Ávidas pretensiones” por parte de la editora de Seix Barral, Aramburu comenzó a hablar en un tono jovial y distendido, contando anécdotas que llegaba a arrancar la carcajada de los escasos presentes. En primer lugar indicó que desde el principio trató de inducir una lectura “curioso morbosa”, pues el lector puede llegar a creer, debido al aspecto físico y al modo de comportarse de los poetas, que algunos de ellos son personas reales pero cambiados de nombres. Sin embargo, posteriormente desmintió la creación consciente, al menos al cien por cien, de este efecto.

Según el autor, en el relato subyace la tensión de conceptos que ya en su juventud cultivaba en el Grupo CLOC de arte y desarte. En este caso la tensión se genera entre lo hermoso, lo bello que representaría el arte, y lo paródico, lo feo, lo grotesco que sería el desarte. Aunque si bien es verdad y el mismo reconoce, este segundo concepto es más predominante en esta novela.

Seguidamente, contestando a las preguntas del tercero en discordia, se introdujo en un terreno más técnico mostrando que su objetivo principal a la hora de escribir una novela es que el lector vaya descifrando e hilando todo lo que él presenta. De esta forma, sus lectores no pueden presentarse como entes pasivos sino que se requiere de ellos un comportamiento proactivo, al menos si desean enterarse de algo de lo que lee. Para lograr tal meta, en esta obra se plantean cinco líneas narrativas al mismo tiempo, lo que conlleva que haya cinco finales. A pesar de todo, Fernando Aramburu no es un escritor de mapa o esquema como lo era Zola. Es decir, los escritores que siguen un mapa en primer lugar se trazan, por ejemplo, un esquema por capítulos en el que presentan los acontecimientos y todo lo que desean expresar en cada uno de ellos, una vez que tiene la obra totalmente definida la escriben siendo capaces de realizar esta última labor en unas dos semanas.  En oposición a este tipo de escritores Aramburu podría definirse como un escritor con brújula, esto es, escribe capítulo a capítulo, con ciertas ideas claro está pero sin un mapa de acontecimientos que llegue hasta el final. En este sentido, el autor indico que él, siendo un escritor de brújula, necesita cuatro elementos claves, un narrador, los personajes principales, las líneas narrativas y un estilo específico para cada una. Una vez ha dado con estos cuatro elementos y los ha guardado en su mochila, se echa a la aventura de escribir capítulo a capítulo.

Para escribir la novela el autor se ha basado en algunos acontecimientos propios, como por ejemplo los cursos pedagógicos a los que asistía una vez al año cuando era profesor. También se ha inspirado en elementos externos como las actividades llevadas a cabo por el conjunto de literatos alemanes denominado Grupo 47. Sin embargo, paradójicamente antes de que el libro se publicase Aramburu desconocía que se hubiesen realizado reuniones reales de poetas similares a las descritas en la novela, en ellas diversos autores del verso se reunían para exponer sus textos ante el resto.

“Ávidas pretensiones” tiene pinta de ser un libro con el que pasar magníficos momentos, sobre todo tras lo expuesto en la presentación a la que he podido acudir, por ello es una novela que me gustaría leer y queda anotada en mi marcador mental de lecturas pendientes. A pesar de todo, tras la presentación me quedó un gran desasosiego, ¿cómo es posible que a la presentación (gratuita) en Madrid de un libro de un autor medianamente conocido como es Fernando Aramburu asistiesen menos de veinte personas? ¿Hay tan poco nivel cultural en este país o ha sido solo un hecho aislado? Espero que este libro tenga las ventas que a primera vista se merece.

Título: Ávidas pretensiones
Autor: Fernando Aramburu
Editorial: Seix Barral
Descripción: Rústica 416 páginas
Precio: 20,00 euros
ISBN: 978-84-32222-59-7